Viaje a París, 21-26 de octubre 2015 - 3º y 4º de ESO

Es con consternación y a la vez indignación que, ultimando esta reseña fotográfica de nuestro viaje a París del pasado mes de octubre, nos enteramos de los terribles atentados ocurridos el viernes 13 en la ciudad de las luces. Va por delante en primer lugar nuestra repulsa a estos crímenes despreciables y nuestra solidaridad con las familias afectadas y con la ciudad de París. Porque París es y será siempre una ciudad mágica, llena de historia, monumentos, cultura y un lugar cosmopolita universal, que queremos en segundo lugar celebrar, con el recuerdo  aún en nuestras retinas de todo lo que pudimos visitar.

El miércoles 21 llegamos por la tarde, después del madrugón para coger el avión en Málaga. Cansados y hambrientos, salimos desesperadamente en busca de un bocata o de una hamburguesa, para luego pasear por los jardínes del Parc Monceau, de marcado carácter romántico. Caminata después hasta la zona de Pigalle para cenar en el Flunch y regresar, rendidos, al albergue juvenil, situado cerca de los Campos Elíseos.

El jueves 22 fue uno de los días más intensos. Nada menos que dos museos por la mañana y por la tarde, nada menos que el musée du Louvre y el musée d´ Orsay. Una ocasión para ver, entre otras pinturas, varios cuadros franceses del siglo XIX que forman parte del programa bachibac. Almorzando en el flunch del Centre Pompidoudespués de andar a lo largo del inmenso Palais du Louvre, tuvimos tiempo aún de coger el metro, echarnos la foto de rigor en el Trocadero con la Tour Eiffel de día a nuestras espaldas, verla iluminarse de repente mientras caminábamos hacia ella, subir por sus entrañas metálicas y ver París de noche, inmensa e iluminada.

El viernes 23, el metro tempranito para ir a L´île de la Cité, pasar delante de la Conciergerie y del Palais de Justice, visitar Notre Dame y tomarnos algún que otro crepe y bebida caliente, cruzar un puente en el que un cuarteto de bajo, violín, acordeón y guitarra interpretaba jazz “manouche”, pasar a la Isla Saint Louis y pasear por sus calles estrechas, el corazón más parisino de la ciudad.

Por la tarde, ya nos dirigimos al Quartier Latin y visitamos sus libreros, comimos una pizza en el parque del musée médieval de Cluny, dimos la vuelta a la Sorbonne pasando por el Collège de France que mandó construir el “enemigo” de Carlos Quinto, Francisco Primero. Después de una pausa en las escaleras del Panteón, hicimos otra pequeña parada en los Jardins du Luxembourg, citándonos en las escaleras del Senado francés, y recorrimos el barrio de Saint Germain des Prés, visitando la iglesia de Saint Sulpice, charlando con un grupo de profesores españoles en la puerta del Cloître de Saint Germain des Prés, cruzando otra vez el Sena para sentarnos en la explanada del Centre Pompidou, descansar un ratito, visitarlo y luego cenar en el flunch de Beaubourg.

El sábado 24, día bajo el signo de Disney, con el paseo libre por su parque europeo de atracciones, desde la apertura a las diez hasta la siete y media de la tarde.

Recuperados después de la estancia en el mundo mágico de Disneyland. El domingo 25 bajamos andando desde el albergue a la Place de l´étoile, hoy “Place Charles de Gaulle”, con sus ocho avenidas y el enorme Arc de Triomphe, a imagen de Napoleón Bonaparte. Bajamos los Champs Elysées  y la Avenue Georges V para llegar al Sena y coger el clásico bateau mouche. Eran las 11 de la mañana y vimos otra vez  París, sus puentes, sus monumentos, desde la perspectiva diferente de este inolvidable y romántico recorrido de más de una hora en barco, acompañados eso sí por más de un centenar de turistas chinos. Paseamos cerca del Sena para disfrutar de la vista del Grand Palais y del Petit Palais, hoy salas de exposiciones, llegar a la Place de la Concorde y fotografiarnos al pie de su obelisco, subir para ver La Madeleine, más templo romano que Iglesia, almorzar por libre cerca de la Opéra Garnier, disfrutar después en las escaleras de la Ópera de un concierto de jazz  New-Orleans, e iniciar el último tramo de nuestro viaje, Montmartre. Paseo por la emblemática rue Lepic, foco de pintores a principios del siglo XX, mirada al café “des deux moulins”, escenario principal de la película “Amélie”, mirada al Moulin de la Galette, uno de los dos molinos del barrio que quedan (llegó a tener más de treinta), pasamos por delante del cine en el que Buñel y Dalí estrenaron “El perro andaluz”, todo un manifiesto del cine surrealista, parada en la Place du Tertre,con sus pintores y turistas cosmopolitas. Cantamos por rumba el Volando Voy de Camarón con un grupo de gitanos del sur de Francia que interpretaban allí cerca éxitos de los Gipsy King, visitamos la Basilique du Sacré Coeur, eran las seis y media de la tarde, oficiaban una misa cantada por una monja soprano, y al salir … la vista impagable de los techos azules de París desde Montmartre, entre una tenue neblina, la animación variopinta en las escaleras de la basílica, uno cantando “Imagine” de John Lennon a modo de mensaje de paz, otros cantando góspel. Después de este paseo mágico por el ambiente cosmopolita y bohemio de la colina de Montmartre, el regreso de noche por la rue Pigalle, con el Moulin Rouge iluminado, faro para señalar la noche libertina con su eterna cola de espectadores, llegar al flunch y cenar.

El Lunes fue el regreso a la realidad, el retorno a España, con un viaje en avión desde Orly a Málaga muy tranquilo, y la vuelta en dos horas a Almería, con una flamante autovía por fin terminada. Eran las ocho de la tarde.   

 Los profesores acompañantes: D. Antonio Latorre, D. Ismael Molina, D. Norberto Torres