Muchas gracias a todos

Al iniciar esta nueva etapa de mi vida que es la jubilación y separarme así como miembro activo de esta comunidad del IES Alborán a la que he pertenecido durante 31 cursos completos, quiero expresar mi más sincero agradecimiento por todo lo bueno que he recibido  de todos los miembros de esta comunidad escolar.

En primer lugar, quiero dar las gracias a todos aquellos que desde su puesto de trabajo (personal de secretaría, conserjes, personal de limpieza y mantenimiento) han hecho posible el funcionamiento de este centro tan difícil de gestionar por sus peculiaridades. Ellos lo saben, pero quiero decir públicamente no solo que aprecio su trabajo y su competencia profesional sino que aprecio igualmente su calidad humana y que los siento próximos y que siempre he contado con ellos como he podido comprobar a lo largo de todo este tiempo.

En segundo lugar, quiero dar las gracias a todos los alumnos que he tenido a lo largo de todos estos años. Han sido muchos y de cada uno de ellos he aprendido mucho más de lo que yo les he enseñado. Ellos han hecho año tras año que llegue a la conclusión de que ayudar a aprender es para mí una de las profesiones más bonitas del mundo y que no la cambiaría por ninguna otra. Ellos me han hecho sentir que puedo estar tranquila en cuanto a mi futuro porque está en sus manos, de hecho cuando he buscado a algún profesional de la medicina por poner un ejemplo, no he dudado en ponerme en sus manos. Muchas gracias por su respeto, su paciencia y  por su cariño y comprensión y pido perdón si he cometido algún error al realizar mi trabajo.

En cuanto a los padres,  siempre he podido constatar que detrás de esas magníficas personas  que han sido mis alumnos e independientemente de sus resultados académicos, había unos padres excelentes como no podía ser de otra forma. A ellos les digo que ha sido un placer colaborar con sus hijos en su aprendizaje y educación.

Por fin y con respecto a mis compañeros y por supuesto eso incluye a mis superiores del instituto, me han hecho tremendamente feliz a lo largo de estos años. Jamás en 31 cursos he sentido la tentación de pensar a qué otro centro me podría ir porque sabía que este era el mío. Mayores y más jóvenes, han sido un ejemplo para mí tanto profesional como humano. Siempre me he sentido apoyada, respaldad, respetada y querida. Ellos han hecho que me apeteciera ir a clase todos los días hasta el punto de que ellos solos me han bastado como  medicina  para el cuerpo y para el alma en horas bajas. En estos momentos en que la enseñanza -entre  otras cuestiones- atraviesan momentos tan difíciles, estoy convencida de que a pesar de los errores que los políticos puedan cometer contribuyendo al deterioro del sistema educativo, hasta ellos saben que jamás podrán deteriorar la educación porque está en  manos  de quienes a pesar de sus reivindicaciones, seguirán llevando al aula no solamente su preparación profesional sino también su calidad humana y su entrega por encima de horarios y sueldos, regalando su tiempo y arriesgando su seguridad y comodidad con la realización de actividades extraescolares que tanto aman los alumnos. Muchas gracias a todos. El  Alborán ha sido mi vida.

fdo.: María Luisa Vinuesa Illescas